Ella ya no escribe. Ya no tiene musa que la inspire.
Busca ocasionalmente pequeños quehaceres que la mantengan ocupada, para no sentir, para no pensar.
Se sumerge en el mar de las ideas abstractas, de las tareas complicadas. Pretende estar tan ocupada que no tiene tiempo para el amor. -Ella es tan importante- dicen todos. Pero lo que los demás no saben es que detrás de esa máscara de maquillaje, de esa sonrisa eterna y de su impecable actitud ella esconde su infinita soledad.
Tu no lo sabes, pero ella extraña sentirse amada, sentirse la dueña del universo cuando túi la tocabas. Extraña las notas sobre su escritorio antes de irte a trabajar; los besos furtivos que se daban cuando creían que nadie los miraba. Pero para no sentir está el pensar.
Aunque no me lo diga, yo sé que se inunda de las cosas menesterosas para no sentir. Porque sentir agobia, asfixia, y hiere como un cuchillo en carne viva. Porque amar duele, y para no doler, es que pone su coraza.
-Tenés que ser más razonable y dejar de andarte con esas niñerías- me dice. Pero yo se que en el fondo, detrás de toda su perfección, aún le hacen falta tus versos de amor.
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