Y cada vez que yo pienso en ti, puedo sentir tu sangre latir junto a mi. Puedo sentir tus manos frías sobre mis rodillas y tu aliento cálido susurrarme al oído poemas de amor. Cada vez que yo pienso en ti, puedo sentirte junto a mi.
Cada vez que yo pienso en ti, sé que tu también estás pensando en mi.
Cuando veo caer la triste lluvia deslizarse por las líneas de tu cara, mi nube se vuelve gris. Y aunque estemos lado a lado, las palabras sobran, las miradas bastan. No necesito tomarte entre mis brazos y apretarte fuerte para que sepas cuánto te amo.
Cada vez que al caminar frente al mar mis pies rozan suavemente la arena, pienso en ti. Pienso en que tu y yo somos como las olas que rompen contra las cansadas rocas, olas que se alejan pero que siempre regresan atraídas tal vez por las gaviotas. Aguas que vuelven el rumbo, a pesar de haber recorrido otros mares.
Y aún habiendo tantos mares, tantas aguas, tanta tierra que recorrer, hemos venido a cruzar nuestros cauces como si hubiese estado escrito antes de nacer. Cómo si antes de existir te hubiera amado, con un amor infinito que no se compara ni con la inmensidad del mar.
No necesito un beso apasionado. Me basta el romper de las olas y el chasquido del viento. Sé que aunque lejos, en algún lugar nuestros corazones estarán latiendo.
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Fotografia original © Róisín NicLochlainn |

En serio hermoso...
ResponderEliminarGracias Fernanda!! Que bueno que te gustó y bienvenida al blog :)
ResponderEliminary a pesar que en este momento de mi vida soy todo menos una enamorada feliz... me ha arrancado un suspiro y una sonrisa... que "re" lindo que esta esto...
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